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Cómo funciona una subasta de inmuebles del BOE

Las subastas de inmuebles del BOE son ventas públicas y electrónicas de bienes que se liquidan dentro de un procedimiento judicial (por ejemplo, la ejecución de una hipoteca o de un embargo), notarial o administrativo (deudas con Hacienda o la Seguridad Social). Todas se anuncian en el Boletín Oficial del Estado y se celebran en el Portal de Subastas de la Agencia Estatal BOE. Es un cauce legal, transparente y abierto a cualquiera, en el que es habitual encontrar inmuebles por debajo de su valor de mercado.

De dónde sale una subasta

Detrás de cada subasta hay una deuda impagada. Un juzgado, un notario o una administración acuerdan vender un bien para pagar a los acreedores. Se fija un valor de tasación y un tipo (precio de salida), se emite la certificación de cargas del Registro y se publica el anuncio con la descripción del inmueble y las condiciones.

El proceso, paso a paso

  1. Publicación en el BOE. El anuncio recoge el inmueble, el valor de tasación, el tipo, el depósito exigido y las condiciones particulares.
  2. Alta y depósito. Para pujar te identificas en el portal (certificado electrónico, DNIe o Cl@ve) y constituyes un depósito, por regla general el 5 % del valor del bien.
  3. Periodo de pujas. La subasta admite posturas durante 20 días naturales. No se cierra hasta pasada una hora desde la última puja, con una prórroga máxima de 24 horas, de modo que no se puede ganar pujando en el último segundo.
  4. Adjudicación. Gana la mejor postura admitida. Si alcanza al menos el 70 % del valor de tasación, el remate se aprueba directamente; por debajo, la ley abre un periodo para proteger al deudor antes de resolver.
  5. Pago y titularidad. El adjudicatario consigna el resto del precio en el plazo legal (habitualmente 40 días para inmuebles). Después se dicta el decreto o auto de adjudicación, se cancelan las cargas posteriores y se inscribe el inmueble a su nombre.

Lo que debes vigilar

El precio de salida engaña: al importe de la puja hay que sumarle impuestos (ITP o IVA), notaría, registro y posibles reformas. Sobre todo, revisa dos factores que pueden cambiar por completo la rentabilidad: las cargas que subsisten y si el inmueble está ocupado. Y ten presente que muchas subastas no permiten visitar el interior antes de pujar.

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